lunes, 1 de mayo de 2017

Campanas bajo las olas


Luego de algunas semanas de alejamiento del blog, aprovechando para ello el tiempo sagrado de la Pascua del Señor, retomo la tarea con una breve reflexión acerca de la necesidad de detenerse, de tanto en tanto, a “escuchar”. 
Dicen que a veces, quienes caminan por las costas del sudeste de Inglaterra, escuchan campanas sonando bajo las olas del mar del Norte. Son las campanas de las ocho iglesias y dos monasterios que poseía la ciudad de Dunwich, que fue sepultada por el mar en el siglo XIII luego de una tempestad.
Las campanas de las iglesias sumergidas de Dunwich, que tañen de vez en cuando y que sólo pueden oír aquellos que se atreven a caminar, desafiando el viento y la lluvia, por los acantilados y las playas pedregosas de Suffolk, llaman también a cualquier cristiano que se detiene a reflexionar en algunos de los arrecifes que Dios siempre pone en su camino para que tome un descanso en su camino. Sólo hay que agudizar el oído para acceder al recuerdo de lo que perdimos y caer en la cuenta, una y otra vez, que vivimos en un páramo de barbarie. No se trata de idealizar el pasado; simplemente de escuchar sus campanadas que resuenan bajo las olas de los ruidos externos e internos que nos agobian. 
El tañido de las campanas de Dunwich no son sólo recuerdo del pasado sino también esperanza del futuro. La ciudad sumergida no es más que el reflejo de la ciudad con siete iglesias y dos monasterios que siempre existió y sigue existiendo en el hyperuránios tópos, el “lugar más allá de los cielos” del que hablaba Platón y que los cristianos del Medioevo identificaron con el Reino de los Cielos, al cual todos deseamos alcanzar.
El problema que aparece una y otra vez es descubrir el modo de tener el oído atento para escuchar el tañido de las campanas. Dicho de otra manera, ¿cómo podemos detenernos en el arrecife a escuchar? ¿No es ese, acaso, el oficio del monje? Como hemos dicho en otras ocasiones, la llamada a la vida monástica se dirige a todo cristiano. Todo cristiano debe ser monje en algún lugar oculto del corazón. ¿Qué otra cosa sino una exigencia universal de vida monástica es lo que nos manda el Señor: “Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto...” (Mt. 6, 6)? Es en el jardín cerrado de nuestro corazón donde nos encontramos con el Padre que habita -así nos lo asegura el Hijo- en “el secreto” (κρύπτω), en lo oculto, en un lugar cubierto y al abrigo de las miradas extrañas. Y es allí donde nos habla; es allí donde escuchamos el tañido de las campanas de Dunwich, las que están sumergidas y las que están más allá de los cielos. 

15 comentarios:

Adriano VII dijo...

¿Ha leído ya La fuerza del silencio, del Cardenal Sarah? Por ahí van los tiros.

Anónimo dijo...

Que cosa lo de All Saints Church!! Estuve mirando la secuencia de imagenes desde 1700 hasta que desaparecio!. Intersante pueblo para visitar y reflexionar.

Anónimo dijo...

Delicioso. Muchas gracias

Anónimo dijo...

Wonderful, I congratulate you.Thanks.

Anónimo dijo...

Discúlpeme, pero me parece que este asunto de estar escuchando campana de la profundidad del mar puede ser señal de que le están sorbiendo los sesos. me acuerdo de lo que le pasó a Alonso Quijano por leer tantos libros. También conozco el caso del profesor Disandro que terminó dando culto a las musas griegas en el fondo de su casa. Como dijo un contertulio, cuidado con los retiros espirituales. Yo también conozco casos de curas y monjas que los frecuentaban y les hicieron mucho daño.

Wanderer dijo...

Estoy de acuerdo con usted: cuidado con los retiros espirituales, sobre todo si son ignacianos. Vade retro!
Yo no hice ningún retiro espiritual y mucho menos me vino algún cura acomedido a predicarme. Simplemente me senté en un acantilado a escuchar las campanas sumergidas.

Carlo dijo...

Wanderer: es por ese mismo motivo que me gusta ir al monasterio trapense de Azul, trato de ir una vez por año. No hay retiro ni actividades programadas, uno simplemente está en medio del campo (sin internet ni tele, y difícilmente se consigue un poco de señal de celular), participando de los oficios monásticos con canto gregoriano (el más bello, y también duro, es exactamente la vigilia a las 3:30 de la madrugada), orando y caminando por las sierras. Altamente recomendable en mi opinión, en especial para los que vivimos en la ciudad de la furia.

Roberto dijo...

Muchas gracias Monseñor
Realmente me hizo reflexionar y trataré de encontrar mi acantilado -aunque sea en el Buceo- para escuchar esas campanas de Dunwich y del mundo..

Anónimo dijo...

¡Qué asociación de ideas de los más extraña! retiros-libros-culto-Quijano-Disandro... ¡Buh! ¡qué miedo! Qué mezcla. Y en todo caso, bendita locura la del Quijote.
Y miente, miente que algo queda.
Yo conozco casos de laicos que de tanto hablar, hicieron mucho daño.

Anónimo dijo...

Yo diría,don Guánderer, más que cuidado con los retiros ignacianos, cuidado con los ignacianos que dan retiros. Cada loco dando vueltas,aunque conozco excelentes predicadores de ejercicios; como los que dan en Rawson.

saludos!

TW

Anónimo dijo...

Ay, ay, ay !!! Venía tan bien este hombre ! y va a terminar oyendo ruidos del más allá..... El otoño es buena ocasión para comerse un locro fuerte y acompañarlo de vino tinto. Ya se pasaran esos humores y esas secreciones mentales, que llegan a infestar la imaginación. Mientras no le alcancen la afectividad interna y se vuelva adicto a esas ilusiones. Lo vamos a encomendar a san Nicolás de Flue, que es muy diligente para casos como el suyo. Si le persisten esas afecciones habrá que aplicar remedios más drásticos, pero esperemos que no sea el caso.

Anónimo dijo...

Wanderer,creo que hoy la mayoría no oye las campanas , otro grupo "las oye y no sabe donde",y un tercero las oímos pero no sabemos como amplificarlas.El grupo de los sordos es sin duda el mayoritario.El ignorante anda perdido y el del acantilado sufre:mucho pero esperanzado.
Hermoso lo escrito por Vd.

Anónimo normando dijo...

Me causan gracia los preocupados por la vida espiritual del Wanderer. Supongo buena intención, en general. Y un poquito de "energía botonal", como gusta repetir un cura amigo. En fin, como le dice E.Waugh a Priestley: "Any voices?, respondiendo a su crítica a Pinfold.

Anónimo dijo...

Que hermosa reflexión y cierta además "el que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mateo 6:6), ciertamente allá ... en el páramo cuyas campanas tañe sólo para el que "tenga oídos", eso porque por acá van cerraron las puertas "los que no le recibieron". La cita de la infestación me parece atinada Anónimo del 3 de mayo a la madrugada, o ¿nos vamos a gozar de este tiempo de tinieblas?, en este horrible tiempo que tenemos que pasar, porque escrito está que ha de ser así, necesario es darnos un tiempo para reflexionar si servimos al Señor o le combatimos, en este mundo al revés donde el único que cosecha, en apariencia al menos, es el "amo del mundo", ese de los 5 minutos, y prole o vicarios propios colocados en buena posición. Lamentable es la situación de la iglesia actual que se moderniza, no se si por las alamas o por el diezmo ... si por las almas, la iglesia original siempre me ha parecido perfecta. Según escrito está, el de los 5 minutos ha de tener su tiempo y todo pinta que es ahora (Mateo 24:15) ... es tiempo también de las Primicias de Dios, ellas están para ser encarnecidas y así dar testimonio encarnecido del amor de Dios, yo me gozo de lo que son ... cuidado con el ay de ayes, no sea que por falta del temor del Señor nos toque a nosotros ... los anónimos.

Anónimo dijo...

Lamento que no haya publicado mi comentario. Alguna razón tendrá. De todas formas, le agradezco su ultimo post, es una pequeña dosis de esperanza en este valle de lágrimas.

Desolado