domingo, 17 de marzo de 2013

Silentium



Estimados amigos del blog:
Creo que lo mejor para todos nosotros en estos momentos es guardar silencio y concentrarnos en los verdaderamente importante, descentrándonos del espectáculo que nos están ofreciendo de un modo casi obsceno los medios de comunicación.
Por lo tanto, no publicaré más comentarios sobre los post anteriores o sobre el actual pontífice, al menos, hasta que hayan transcurridos los cien días de los que hablamos, tiempo que quizás nos permita ver con más claridad la situación.
En tanto, la intención es publicar posts sobre, justamente, lo verdaderamente importante.
Y si me aceptan un consejo: seamos "medievales" por un tiempo. Los cristianos de la Edad Media sabían que había un hombre en Roma que era importante, y al cual los reyes y obispos respetaban, pero no mucho más que eso. Vivían su fe y su religión en su pueblo, con la iglesita y el cura que allí estaba. Por eso, no veamos televisión y no leamos los diarios. Recemos y pongamos las cosas en su lugar.

Ex ore infantium...

Notable la reflexión de la pequeña Mary Lennox:


Estimados amigos:
Ustedes fueron parte de mi crecimiento en muchos sentidos; y me alegro que don W dé este espacio para hablar. 
Por mi parte, no pude saltar de alegría como mi señora madre y mi padre que no entendían mi carcajada cargada de ironía; que no entendían y se enojaban ante el hecho de que no estaba en un éxtasis de alegría sino que decía: “Bueno vamos a ver, nunca fue santo de mi devoción pero vamos a ver”. 
Tampoco entienden otra cosa que yo veo, y es que la iglesia se ha vuelto más papista que el Papa. Poco a poco la brújula, en vez de marcar el norte de Cristo está empezando a marcar al Papa y a otras cosas como signos del ser católico. 
Entonces me he puesto a pensar: “Mary ¿qué es lo que te molesta? ¿cuál es el problema?”. Y el problema es el mismo de siempre o el que tuve toda la vida y es la cultura del hombre masa. Los Neocon, como los llaman acá, copan la Iglesia, y se han encargado que ésta sea una iglesia de Caudillos; donde el importante no es Cristo sino el Papa, donde lo importante no es guardar todos los mandamientos, sino simplemente ostentar la pureza prematrimonial, dónde lo importante es ser provida, pero no prudente. Y me dí cuenta que mi recelo parte de esto, de las cientos de fotos de perfil que veo de Francisco en mí Facebook, de las fotos cholulas con Bergoglio y de los relatos milagrosos que ya empiezan a aparecer. 
Es a mí, o esto ya lo viví con N. P. (el Padre Maciel). No digo que sean iguales, pero el culto que se expandió por todos lados es el mismo que se tenía en el movimiento por N.P. Sin ir más lejos alguien del R.C. puso "Los movimientos del corazón de nuestro Papa Francisco", título que llevaba una charla sobre Maciel "Los movimientos del corazón de nuestro padre".

Es cierto que uno se quema con leche y ve una vaca y llora. Pero por favor no podemos ver que ser Cristiano es seguir a Cristo, o sea lo está diciendo quien ustedes dicen admirar, ¡corran la mirada a quien vale la pena mirar!
Pero ya nadie usa la comunicación de existencia, porque ésta requiere de hacerse transparente a la verdad y ¡esto es muy difícil! 
En fin Gracias por la catarsis.
Mary Lennox (con ganas de repente de ser protestante; meramente CRISTIANA)

sábado, 16 de marzo de 2013

Sicut aquila

Del cántico veterotestamentario de Laudes del sábado de cuaresma:



Pars autem Dómini, pópulus eius: * Iacob funículus hereditátis eius.
Invénit eum in terra desérta, * in loco horróris et vastæ solitúdinis:
Circumdúxit eum, et dócuit: * et custodívit quasi pupíllam óculi sui.
Sicut áquila próvocans ad volándum pullos suos, * et super eos vólitans,
Expándit alas suas, et assúmpsit eum, * atque portávit in húmeris suis.


La porción  del Señor es su pueblo, y Jacob la parte de su herencia;
Los encontró en la tierra desierta, en el lugar del horror y de la inmensa soledad;
Los apacentó y les enseñó, y los cuidó como a la pupila de sus ojos.
Así como el águila incita a sus polluelos a volar, y ella misma vuela sobre ellos,
Y extiende sus alas, y los sostiene, y los lleva sobre sus hombros.


ÁNIMO

viernes, 15 de marzo de 2013

Goya y los sapos


Con sabiduría, Lupus nos decía ayer en su post de lectura imprescindible, que había que esperar para enderezar el cuadro. Es decir, callarnos y ver qué pasa. Pero no puedo con mi genio.

El miércoles y ayer jueves han sido uno de los días más tristes de mi vida: devastación. Recordaba el aguafuerte de Goya: “El sueño de la razón engendra monstruos”. Un hombre tumbado sobre su escritorio, con un grupo de enormes aves con rostros amenazantes revoloteando a su alrededor. Y pensé: “Esas aves son los demonios”, porque todos sabemos que el demonio no es un negro con cuernitos y cola larga, sino un ser espiritual que trata de evitar por todos los medios que conozcamos a Dios, en el sentido más profundo y patrístico del término. Y lo hace a través de pensamientos malvados –pensamientos negativos, diríamos hoy-. Y los que ayer me asaltaban a mí y a muchos otros amigos con los que hablé, eran los pensamientos de la tristeza y desánimo. Era la sensación del falso paso dado cuando ya no hay escalón sobre el que asentar el pie y era la sensación de quedarnos solos frente a la fe, pura y sola, ¡y qué difícil es estar a solas con ella!  
Había ido configurando en mi cabeza de qué modo expresar con palabras todo esto y compartirlo con ustedes, mis amigos, para que entre todos nos diéramos ánimo.
Pues bien, esta mañana, mientras desayunaba y leía algún que otro portal serio de noticias, me encuentro con el discurso pronunciado hacía algunas horas por el papa Francisco a los cardenales. En uno de los párrafos centrales les dijo ni más ni menos que eso mismo que yo pensaba: “No cedamos nunca al pesimismo y a la amargura que el diablo nos ofrece cada día”. Y ayer mismo, frente a los mismos cardenales, había recordado con fuerza que la Iglesia no es una ONG piadosa sino que su misión es confesar a Cristo, lo cual –palabras más, palabras menos-, venimos repitiendo en este blog desde hace años.
Yo soy realista, y lo que estoy viendo hasta ahora, en las dos primeras alocuciones del Santo Padre, es que el nuevo papa,  bien lee al Wanderer, o Dios se está riendo de mí y de todos nosotros a carcajadas, haciéndonos comer nuestros propios sapos servidos en bandeja por la persona a la que más detestamos y denostamos en este blog, y yo el primero de todos. Nadie puede negar el exquisito sentido del humor del Dios.
Yo no sé lo que hará Francisco mañana o el año que viene: si convocará al concilio Vaticano III o si prohibirá el uso de la sotana. No me corresponde a mí saberlo. Yo, como realista, tengo que juzgar a partir de lo que me dicen los sentidos, y lo que he escuchado hasta ahora es a un papa que, como bien nos recordaba un comentarista, cita a León Bloy y a San Ignacio de Antioquía y no hace referencia ni al Vaticano II ni a Juan Pablo II. No es poco.
Y también tuvo hoy un gesto: terminado el saludo del cardenal decano, el papa descendió de su tronetto y lo saludó. A mis amigos tradicionalistas no les habrá gustado y habrán puesto, quizás, el grito en el cielo. Pero, desde este blog, venimos diciendo desde hace ya mucho que el papa no es el “rey” de la Iglesia, ni es un semidios y ni siquiera es un ícono bizantino al que hay que venerar. Es el obispo de Roma cuya misión es gobernar, sirviendo, a la Iglesia. Por eso, y a pesar del peso enorme de tradiciones seculares, no me pareció mal el gesto. No me extrañaría que fuera este papa quien vuelva a darle al ministerio petrino el sentido que  tradicionalmente tuvo hasta el siglo XIII. Y por eso mismo,  quién dice que no sea Francisco el papa que logre la unificación con las iglesias orientales, ¡qué gran gozo sería eso para mí!
Decía en el primer post que publiqué luego de la elección que lo que más me preocupaba era lo que el nuevo papa haría con la fe. Y en el discurso de hoy leo: “La Iglesia adora al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. Es una profesión de fe católica, la primera y más importante de todas ellas.
Yo sé que muchos dirán: “Wanderer, cuidado. Finge; es un simulador tal como simula su humildad”. Es posible. No conocí a Bergoglio y muchos de quienes lo conocieron afirman su carácter de farsante. Pero tengo una pequeña objeción. Si la historia del cardenal que viaja en subte y colectivo, y vive en una modesta casa es una máscara, hay que admitir que al llevar una misma máscara durante más de quince años se le puede volver casi como parte de la piel. Yo no tengo idea de qué colectivos pasan por la puerta de mi casa y no sé cómo se usa la tarjetita para pagarlo. Bergoglio, pudiendo ir en auto, visitaba a sus curas viajando en colectivo, y no durante un mes o dos meses, sino durante lustros. Yo no me animo a llevar adelante una farsa que dure tanto tiempo, aunque el objetivo sea llegar a ser papa.
Cuidado. Que nadie piense que me estoy haciendo de Boca porque salió campeón. Me estoy empezando a comer, uno por uno, a mis propios sapos, y quizás –aún no lo sé-, Dios me haya bajado de un cachetazo de mis inexistentes alturas intelectuales.
Una cosa, sin embargo, es cierta: debemos comenzar a olvidarnos de la Iglesia –de su manifestación me refiero- tal como la conocimos hasta hoy y tal como fue durante siglos. Estoy seguro que desaparecerán tronos, mucetas, morados, gendarmerías, limusinas, bonetes y capellos. Es una pérdida, una enorme pérdida, y como toda pérdida causa tristeza y necesita duelo para ser superada. Pero yo no soy eclesiólatra; soy cristiano. Y todos esos signos exteriores eran significantes para mí, para ustedes y para varios cientos de miles más en el mundo, pero para la gran mayoría ya no lo eran. Y “Dios quiere que todo el mundo salve”, y no solamente nosotros.
No sea que nos llevemos una sorpresa, y no sea que el baldazo de agua helada que recibimos el miércoles no les empiece a caer en goterones a los progres.

PS: Soy consciente de que todo lo que acabo de escribir puede no ser más que un subterfugio psicológico para recuperar la paz. El tiempo lo dirá.



jueves, 14 de marzo de 2013

Ionesco

Amigos, para sacarnos al menos por unos minutos de este ambiente de profunda tristeza que nos abate, aparecieron los Kukú.
Francamente, no lo puedo creer. Ni Ionesco podría haber imaginado una escena como esta.




Inter vestibulum....

Cuando rezaba el Capítulo de las vísperas de hoy, y que se repite durante todas las ferias de cuaresma, no pude dejar de recordar a Mons. Guido Marini y a tantos otros que, como él y a su modo, intentaron restaurar la belleza de la liturgia en los años benedictinos:




Inter vestibulum et altare plorabunt sacerdotes,
ministri Domini, et dicent: 
Parce Domine, parce populo tuo:
et ne des hereditatem tuam in opprobrium,
ut dominentur eis nationes.
(Joel 2, 17)

Entre el vestíbulo y el altar lloran los sacerdotes,
ministros del Señor, y dicen:
Perdona Señor, perdona a tu pueblo,
y no entregues tu heredad a la ignominia 
para que sea dominada por los gentiles.

C'è qualcosa che non va


Sí; hay algo que no va o, mejor dicho, que quizás vaya mejor de lo que pensaba.
Después de escuchar la primera homilía de Francisco me tiré un rato en la cama a pensar. A ver qué les parece:
1) Hay un hecho irrebatible: olvidémonos en este pontificado de mucetas, mitras preciosas, dorados, caudas magnas y hasta de los zapatos rojos de Prada, pues no usará siquiera los de Grimoldi. Me juego a que no tendrá escudo pontificio y no sé si no llegará a suprimir la púrpura cardenalicia.
Me duele, pero no lo veo mal. Había que despojar a la Iglesia de mucha pompa y circunstancia que hacía más daño que bien.
2) Los gestos de “austeridad” que hemos visto en menos de veinticuatro horas de pontificado han sido muchos e impactantes: no a la muceta, no a la limusina, no a la guardia y todos los días conoceremos muchos más “no”. De ese modo, está pasando al mundo como un hombre humilde. Como bien decía un comentarista, todos sabemos que la humildad no pasa por allí, y cuando veíamos a Benedicto en medio de los dorados florentinos, veíamos en él a un hombre humilde. Pero eso lo veíamos nosotros, que tenemos cierta sensibilidad espiritual. Como decían los Padres, “los ángeles hacen que los buenos se reconozcan entre ellos”. Pero el mundo, es decir, los que no tienen fe y están en poder de los demonios, ven la humildad en los gestos que está haciendo ahora Francisco. Y recordemos, “Dios quiere que todo el mundo se salve y llegue al conocimiento de la verdad”. ¿No será que Dios quiere que se tiendan las redes nuevamente y quizás por última vez?
3) Lo que más me impactó fue su primera homilía. Fue coloquial e inexistente desde lo retórico, pero fue muy clara. Estaba dirigida a los cardenales y les dijo clarito: La Iglesia, tal como va, se va a convertir en una ONG piadosa. Pero la Iglesia debe confesar a Cristo. Mientras los obispos, cardenales y el mismo papa convengamos con el mundo, estaremos adorando a Satanás porque, o se le reza a Cristo, o se le reza al Diablo. Esta última frase es de León Bloy, la única auctoritas que citó.
Convengamos que es fuerte: delante de todos los cardenales de la Iglesia, en su primera homilía, citar a Bloy y decirles que, o cargan la cruz de Cristo o adoran al diablo, solamente lo puede hacer un inconsciente o un tipo que sabe exactamente qué es lo dice y qué es lo que va a hacer. Y no lo veo al Francisco como un inconsciente.
4) Bergoglio sabe su catecismo. No me parece ahora que vayamos a tener problemas de doctrina, como sí pensaba ayer. Hablando claro, doctrinalmente el papa está más de nuestro lado que del otro, aunque cueste creerlo. El problema es que le gusta el poder y que es merza. Es decir, el problema es que junto a la limpieza de la Curia que creo que va a hacer con lejía y CIF, y que es el trabajo sucio que le encargaron y para el cual no le va a temblar el pulso, elimine los barroquismos adamasquinados y dorados, lo cual sería positivo, pero los reemplace con la vulgaridad que le conocemos.

Un esfuercito


A muchos de ustedes les habrá pasado lo que a mí: despertarse varias veces durante la noche y rogar de que fuera una pesadilla. Pues no lo es.
Pero lo que sí es verdad, y es la alegría más profunda y más grande, es que el Hijo de Dios se hizo hombre, murió en la cruz para redimirnos, resucitó al tercer día y nos está esperando. Y ese gozo no me lo quita nadie, ni siquiera la voz quebrada de Tauran.
Y les pediría a todos un esfuercito. Olvidémonos lo que sabemos y veamos con ojos benévolos lo que vemos. Hace pocos días escribía yo un post discutiendo con los que se habían enojado por la “desacralización” del papado provocada, según ellos, por la renuncia de Benedicto XVI. Y yo decía que estaba bien: que el papa nunca debió se sagrado y me preguntaba si no era llegada la hora de un papa que desacralizara o destemporalizara a la Iglesia, aboliendo, por ejemplo, el Estado Vaticano o eliminando el IOR. Creo que Francisco tiene temple para hacer eso y mucho más. No le falta personalidad para tirar el agua sucia y raspar la tina.
Ayer me dolió en el alma que se hubiera negado a utilizar el hábito coral en su primera aparición. Veámoslo desde otro ángulo: esta desacralizando el papado.
En Buenos Aires andaba en subte y hoy visitó Santa María Maggiore sin pompa e ingresando por una puerta lateral: desacraliza y -pido un esfuerzo sobrehumano- son gestos de humildad.
El problema es que, al desacralizar, también va a mercerizar. Y el problema es que, al restregar la tina, puede dañar o matar al niño.
Olvídemonos, por cierto, de la liturgia tradicional, del latín y de la belleza. Eso se acabó. Pero la Belleza, como el Bien y la Verdad, se imponen solos. Es decir, se pueden recuperar y bastante rápidamente.
Será un pontificado corto: o porque morirá, o porque renunciará cuando se sienta viejo. Pero quizá sea lo suficientemente largo -hagamos un esfuercito más- para fregar y refregar toda la suciedad y todas las adherencia que la Iglesia tiene.
Me decía ayer un amigo canadiense: This too shall pass.

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Irá por todo?


Algunas primeras reflexiones con la cabeza aún bamboleante entre la desesperanza y el terror.
1) La desesperanza es el peor enemigo y la tristeza es un demonio. No caigamos en esa tentación.
2) La Iglesia es la Esposa Inmaculada del Señor. Si Él no la cuida, para qué nos hacemos problema nosotros. Que se encargue Él.
3) Somos católicos y Bergoglio es el papa. Nos guste o no. No queda más que rezar por él y reconocerlo como tal.
4) ¿Cómo los cardenales pudieron elegirlo? No lo sé. Algunos habrán comprado el cuento del hombre humilde que viaja en subte; otros habrán visto en él la cabeza de los anti-ratzingerianos. Y todos habrán pensado: A este sudaca le damos un trabajo de sudaca que ningún europeo quiere hacer: limpiar la Iglesia. Convengamos que la cloaca venía tapándose y el Alemán, cuando vio el informe que le presentaron los tres cardenales, se dio cuenta que había que había que destaparla con mano, porque no hay sopapa que aguante. Y lo buscaron a Bergoglio. Y creo que es un trabajo que el jesuita va a hacer, pero mucho me temo que tire el agua sucia con niño y todo.
5) El problema es la fe. Algunos nos recuerdan con mucha razón que Dios es capaz de hacer de las piedras hijos de Abraham, pero nosotros tenemos que juzgar por lo que sabemos y por lo que vimos. Sobre lo que sabemos de él, huelga hablar. Y lo que vimos: hagamos la composición de lugar, ya que comenzamos un periodo jesuita. El Gran Humilde es elegido papa. Se acerca el maestro de ceremonias y le indica los pasos a seguir y las vestiduras a utilizar. Rechaza el hábito coral para su primera aparición pública y le ordena a Mons. Marini que le cambie pectoral estilo benedictino que tenía preparado por uno más sencillo. Le pide a la multitud que rece por el “obispo emérito” - y no por el papa emérito- y, antes de dar la bendición urbi et orbi, casi pide que lo bendigan primero a él, inclinándose en un gesto inaudito.
Es verdad. Son trapos y gestos, pero que aparecen en los primerísimos actos de su pontificado. Quiero decir, no tuvo ni tendrá ningún reparo en hacer lo que se le ocurra y cambiar lo que le venga en gana. Bergoglio va por todo.
Puede ser esta una personalidad que sirva para destapar la cloaca y mandar a su casa o a la cárcel a todos los pedófilos y a todos los maricas enquistados en el Vaticano, y también desarmar las matufias económicas de la Curia Romana. Pero temo que se lleve puesta la fe de la Iglesia, que se manifiesta en sus símbolos. Y ya vimos los primeros.
6) ¿Qué hacer?
a. En primer lugar, lo obvio: oración y penitencia. Y agregaría, rosario, oficio divino, las plegarias más tradicionales, porque hay que
b. cuidar la fe. Ahora veo bastante más claro la expresión de “pequeño rebaño”.
Hay que cuidar la fe católica, y se la cuida siendo católicos en el tiempo. Volver a leer, una y otra vez, todos los días, incansablemente, a los Padres, a los Doctores, a los Santos. Ellos son nuestros, y nosotros somos de ellos. Ellos son nuestra morada, y con ellos estamos en casa.
c. Esto lo digo con cierto temor y temblor. Puede ser excesivo, pero en fin. Creo que hay que adoptar la misma actitud que con Kristina: evitarlo a Francisco en lo posible en la TV, en la radio, en sus homilías. Muchas me dirán: es el papa y está asistido por la gracia del Espíritu Santo. Pero yo les digo: La gracia supone la naturaleza, y su naturaleza ya la conocemos. Plugo a Dios que me equivoque, pero no espero un milagro que lo transforme.

Hay una idea que me ronda en cabeza desde hace algunas horas y no puedo espantarla: Bergoglio es un jacobino. Va a ser el Gran Entregador.


Scolia:
1) Qué tristeza para los argentinos: hacerle esto a la Santa Iglesia.
2) Debo reconocer que Ludovicus tenía razón: Ratzinger fue el peor político de los últimos tiempos. Fue el Gran Duhalde: le dejó servida la Iglesia a su enemigo.
3) No hay mal que por bien no venga: ya Luis D´Elía lo advirtió en su Tweeter. Bergoglio no se la va a perdonar a Cristina. Les va a hacer pagar a los K. todas las cuentas. Creo que se puede modificar, y mucho, el panorama político del país.
4) A todos nos gustaba hablar de las profecías de los últimos tiempos, pero cuando las vemos cerca… ay, ay, ay.

Francisco...

Todo empieza de nuevo con él.
Ni siquiera cantó la bendición.
¿Hace faltan los cien días de gracias después de más de una década como primado?
En el horno...
(Y Mons. Guido Marini ya preparó las valijas)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Seis años


El 16 de marzo se cumplen seis años de vida de El Wanderer.
Lo que comenzó siendo un pasatiempo personal, se convirtió en un lugar de encuentro de amigos –la mayor parte de las veces-, para discutir temas variados.
El blog tiene un tráfico interesante. Desde sus inicios, ha tenido 715.000 visitas. Los promedios semanales varían. Por ejemplo, la semana pasada tuvo 5190 visitas.
La verdad que no sé si es mucho o es poco, pero para un blog definidamente católico y en cierta medida beligerante, no me parece que esté mal, aunque los números, y mucho más en Intenet, no significan demasiado.
Hace ya varios meses que, por insistencia de amigos, había comenzado a preparar una suerte de Antología wanderiana, en la que se reunieran las entradas más significativas de estos años. Ya está terminado y pueden bajarlo desde este vínculo.
Algunas consideraciones sobre el texto. En primer lugar, posee varios autores: Wanderer, Ludovicus, Jack Tollers, Lupus, entre otros, y está dividido en tres secciones: Theologica, Spiritualia e Historica. Dentro de cada una de ellas, las entradas no guardan ningún orden determinado.
Podría haber elegido otros post, podría haber elegido más o podría haber elegido menos. No tuve un criterio concreto más que la impresión subjetiva que me reportaba la re-lectura de los textos. Es decir, la selección es limitada y sujeta a críticas.
Hubiese sido ideal agregar a cada post los comentarios más destacados que recibió, pero se trataba de una tarea que me superaba por el tiempo que debía dedicarle. De todos modos, en algunos casos he conservado comentarios particularmente significativos.
Prosit!