martes, 30 de noviembre de 2010

Gatopardismo newmaniano


“Cambiemos todo para que nada cambie”, le dijo Trancredi a su tío, el príncipe de Salina, en vísperas de la invasión garibaldina al reino de las Dos Sicilias. Y el cardenal Newman escribe algo análogo en su magistral Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana. Dice:
“De hecho, se dice que el arroyo es más claro cerca de su fuente. Cualquier uso apropiado que se pueda hacer de esta imagen no se aplica a la historia de un pensamiento cualquiera ni a la fe; al contrario, es más ecuánime y más puro y más fuerte, cuando su lecho se ha ensanchado y profundizado y llenado. Necesariamente surge de un estado de cosas existente y, por un tiempo, saborea la tierra. Su elemento vital necesita separarse de lo que es extraño y temporal… Permanece, quizá, quieto por un tiempo; intenta, por decirlo así, manejar sus miembros y probar la tierra bajo sus pies y sentir su capacidad. De tiempo en tiempo, hace ensayos fallidos y, en consecuencia, se abandonan. Parece estar indeciso sobre cómo avanzar, vacila y finalmente sale en una dirección definida. Con el tiempo, entra en territorios extraños; puntos de controversia que alteran su andar; surgen y caen partidos a su alrededor, los peligros y las esperanzas aparecen en nuevas relaciones y los viejos principios reaparecen bajo nuevas formas. Cambia con ellas con el fin de permanecer igual. En un mundo superior, es de otro modo, pero aquí abajo, vivir es cambiar y ser perfecto es haber cambiado con frecuencia”.
Confieso que, cuando se habla de cambio, me sale el enano reaccionario y me revelo contra la posibilidad. Pero Newman se está refiriendo a otra cosa. En primer lugar, al ámbito personal, porque acercarse a Dios implica cambiar, porque acercarse es movimiento y movimiento es cambio.
En segundo lugar, al ámbito de la doctrina católica. Es claro que los principios no cambian, y por eso permanecen iguales. Se adaptan, en todo caso, al momento y responden a las circunstancias concretas, como el arroyo newmaniano.
Por eso, más allá de la -a mi entender-, in-oportunidad de las declaraciones del Santo Padre sobre el preservativo, sabemos que la doctrina no cambia, y que si apareciera San Pablo en la tierra y le preguntáramos acerca del tema, nos miraría extrañado porque no entendería mucho, pero después, son dudarlo, afirmaría lo que todo sabemos: el acto sexual debe estar abierto a la procreación. Caso contrario, es onanismo, y por eso el uso del preservativo no es aceptable.
Yo entiendo los esfuerzos a veces desesperados de los neocon por apresurarse a hacer la hermenéutica de las palabras papales, y entiendo la advertencia de Ludovicus acerca del magisterio paralelo que desarrolla la prensa. Pero insisto en que el centro del problema es otro.
A ver: la cuestión no es lo que dijo o no dijo el papa en un reportaje periodístico; la cuestión es que le hayamos otorgado tanto peso a la palabra del papa. La cuestión no es el desarrollo de un magisterio pontificio paralelo; la cuestión es que hayamos creado un magisterio pontificio con carácter de inspirado en todo tiempo y lugar.
En definitiva, se trata del endiosamiento del papa, y la adjudicación automática de la cuasi-infalibilidad a todos sus dichos, hechos y gestos. El papa es un hombre; y no hay más que un solo hombre-Dios.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La importancia de la gomita y el magisterio paralelo, por Ludovicus


Estimado Wanderer, no comparto la idea de que se exagera el problema de la gomita.
Primero, porque la confusión que se ha introducido es feroz. Cualquier padre de familia católico con hijos adolescentes -et ego - pueden dar fe de que entre ellos ya se ha consolidado la idea de que "el Papa aprobó el preservativo". El error informativo, perfectamente previsible, se ha cometido, y para peor, se ha insistido, con toda contumacia, en el, agravándola con la declaración de dos funcionarios vaticanos (Lombardi y Simón, este ultimo subsecretario de un Consejo Pontificio) que han afirmado mucho más que lo que el Papa dijo. Si lo que se quiere es justificar el adminículo prostibular con la teoría del doble efecto, forzando una declaración coloquial del Papa, lo honesto es que se haga el esfuerzo intelectual
y se diga claramente. Pero no vale vestir la desnudez intelectual y la falta de capacidad de hacerlo (y la posible negativa) con las vestes blancas de quien claramente dice que su libro no es magisterio.
¿Quién se hace cargo del escándalo? ¿De qué se visten los defensores del orden natural? ¿En qué pozo se esconde Monseñor Baseotto?
Este daño no tiene arreglo.
Segundo, porque la moral católica no es un sistema racional cerrado, pero sí un plexo de principios que tienen una expansividad y consistencia intrínseca, en juego con la naturaleza humana.
Huelga decir que si por capricho se admite la licitud de un acto malo per se en el comercio prostibular, existe un listado de motivos más justificados.
La Humanae Vitae queda a tiro, sólo es cuestión de tiempo. Si se justifica por un afán sanitario el uso del preservativo, nada sino un monumental agravio comparativo, una inequidad flagrante, puede dejar fuera de tal indulto a un matrimonio que tiene graves motivos para no procrear. Lo ùnico que falta es que los célibes estén exentos de pecar de sodomía: hasta parece un chiste clerical. La casuística hará el resto, como diría Borges, "del cuerpo se encargarán los caranchos".
Tercer problema, la modalidad de recepción de las palabras del Papa por el neoconservadurismo voluntarista. Esta crisis ha evidenciado la radical inanidad e insuficiencia de los neocon para adherir a la fe y moral católica como regla objetiva. Los neocon están demostrando que no son otra cosa que progresistas de baja velocidad. El mismo subjetivismo, el mismo desprecio por la regla objetiva de la tradición, la misma adhesión voluntarista al capricho, sólo que focalizada en un hombre al que se pretende convertir en un dios.
No tienen más criterio que lo que el Papa dice, así sea en el baño o en esta costumbre germánica de la desgraciada charla de sobremesa, así sea que el mismo Papa diga que lo que dice no es magisterial. No importa. Como los fanáticos japoneses que no aceptaban las palabras de Hirohito cuando éste proclamó que no era dios, decenas de fieles y sacerdotes neocon han saltado, desesperados, a modificar la doctrina católica, a cambiar los ridículos fundamentos físicobiológicos que denigraban al preservativo por el tamaño de los micrones de los poros y de los virus (a mí siempre me parecieron temerarios primero e improcedentes después) para hacer una verdadera apoteosis del caucho.
Nuestro compatriota Ignacio Anzóategui decía jocosamente que le gustaría que Dios derogara el sexto mandamiento para verles la cara de asombro a las monjas; similarmente, cabe preguntarse cuántos neocon, si el Papa dijera en forma coloquial que ha perdido la fe, no saldrían a proclamar solemnemente que Dios no existe... porque lo dice el Papa, que es infalible.
Cuarta conclusión práctica. No existe más magisterio ordinario, hay un magisterio informal o magisterio paralelo que tiende a conformar al mundo. Es tal la opacidad informativa, tal la torcedura gnoseológica de los mass media, que toda ambiguedad o fórmula gestual configura dicho magisterio paralelo, que es el único que en rigor llega a los fieles y no fieles católicos. "El Infierno no existe" "La Iglesia se equivocó con Galileo" "Se cambio la doctrina del limbo", "la Iglesia acepta el preservativo" son las fórmulas que van configurando, en el Syllabus de Clarín, las vagas nociones magisteriales del catolico medio. Las encíclicas duermen en los cajones, negligidas incluso por los profesores de teología.
El problema con el magisterio paralelo es precisamente que no exige modificación alguna del magisterio oficial, pero hace el mismo daño que si se modificara este ultimo.
El magisterio paralelo es una siniestra combinación de ambiguedades gestuales (beso del Corán, Asís, pedidos de perdón) o declarativas (DH, este libro), que son complementadas por el "espíritu de lo que se quiso decir", sea por oficiales pontificios (en el caso, Lombardi y Simón; recordar también el artículo solapadamente pro aborto de Fisichela en L'O.R. que le valió el tremendo castigo de ser elevado nada menos que a un nuevo Dicasterio Romano) o por teólogos oficiales en sentido contrario al magisterio oficial.
El truco ya lo conocemos, es el mismo del espíritu del Concilio.
Frente a esto, el discurso neocon afirmará que "el Magisterio no ha cambiado", lo cual es verdad. Y acto seguido dirá: "lo que ha dicho el Papa es lo que la Iglesia siempre dijo", lo cual no es verdad. Conocemos ad nauseam el ejercicio, que resiste cualquier análisis lógico o de confrontación textual. Cuando alguien advierte que hay una mutación, el neocon, desesperado por afirmar la autoridad aunque sea a costa de la verdad, y para desarticular toda reacción ortodoxa, citará los textos más ortodoxos; cuando uno cite los aspectos contradictorios, el neocon dirá que "hay que suspender el juicio, porque no somos nadie para juzgar si hay contradicción o no".
El truco es viejo. Esperemos que el Santo Padre zafe de la red que le han tendido y que su imprudencia generó. Tan luego a él, el principal desenmascarador del "Espíritu del Concilio", le vienenn a inventar un "Espíritu de Ratzinger".
Una humilde sugerencia: no se puede jugar a la furbizia en el país de los furbos, no se puede ser un vivo en la patria de Berlusconi. Más vale mantener la ingenuidad germánica, aunque termines como Adriano VI.
Ludovicus

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Operación Primicia. Comentarios


Terminé de leer Operación Primicia de Ceferino Reato. Como su libro anterior –Operación Traviata- es excelente y vale la pena leerlo. Narra el intento de copamiento, y poterior huída, por parte de un grupo de montoneros, del Regimiento de Monte de Formosa, en octubre de 1975. Este hecho, según el autor, fue decisivo para decidir el golpe de estado de 1976.

Se me ocurren algunas reflexiones surgidas a partir de la pregunta: ¿Qué pasaría si el mismo ataque sucediera hoy?

1. En cuanto a los cuadros militares profesionales, no sé cuál sería la respuesta porque, me parece, el ejército y las fuerzas armadas en general ya casi no existen. Y no se trata aquí de la crónica falta de armamento y de presupuesto –eso se soluciona fácilmente- sino al elemento humano. No tengo demasiados datos, pero por lo que veo, el ejército está proletarizado, y ese sí que es un problema.

Hace pocos días estaba en una dependencia pública esperando por un trámite, y escuché que una señorita que también esperaba, le comentaba a una amiga que había ido a retirar documentación para ingresar al Colegio Militar. El aspecto y los modales de la futura oficial del ejército era el de una mucama o, con suerte, de dependiente de almacén. Pero no hace falta cruzarse con aspirantes en alguna cola, basta mirar las caras de los cadetes del Colegio Militar o de la Escuela Naval o de los liceos militares.

No es cuestión aquí de elitismos, sino que los cuadros superiores del ejército, y más aún de la Marina, siempre se reservaron para una cierta aristocracia, buena o mala, pero que tenía un background familiar importante y necesario. Los oficiales del ejército era caballeros y mantenían ciertos modos y actitudes que, creo, tienen mucha importancia. A un ejército cuyas capas dirigente provenien de las clases medias bajas le falta un plus que, aún siendo accidental, es necesario.

Es algo análogo a lo que ocurre con las órdenes religiosas.

2. En cuanto a los soldados, los conscriptos formoseños se defendieron heróicamente, contrariamente a lo que habían supuesto los atacantes montoneros, que no entendían porqué esos muchachitos pobres y peronistas defedían al ejército “gorila e imperialista”. Los soldaditos lo que hacían era obedecer porque sabían que en la sociedad, y en el ejército, hay un órden que debe ser respetado. En ese ordenamiento, ellos ocupaban un lugar y desempeñaron el rol que se esperaba que ejercieran. No creo que se hayan puesto a pensar a quiénes defendían. Hicieron lo que debían hacer, y basta.

Ahora, con soldados y “soldadas” voluntarios, provenientes de una sociedad en la que no hay más orden, y las funciones y roles están completamente tergiversados, no creo que habría resistencia. Dejarían pasar a los montoneros y seguirían tomando mate y embarazandose.

3. En cuanto a nosotros. ¿Qué habríamos hecho? No me refiero al improbable caso que hubiésemos estado en el RIM Formosa aquel día, sino si hubiésemos estado entre los 20 y los 30 años durante los ´70. Tengo algunos amigos que estuvieron en esa situación: católicos "comprometidos", de clase media y media alta, universitarios. Varias de ellos me han dicho: "Me quedé solo. Todos mis amigos se fueron con la izquierda. Yo no sé por qué no me fui". Desde la distancia de treinta años es fácil convencernos de que habríamos permanecidos fieles a nuestros ideales, pero no estoy tan seguro de lo que yo habría hecho en esas circunstancias.



Comentarios al margen:

1. Me parece que se le está dando demasiada importancia a la cuestión de la gomita. Creo que todos estamos de acuerdo en que el preservativo no es el katejón y que pretender que Benedicto XVI es la bestia babilónica predicha en el Apocalipsis porque dijo lo que dijo, es demasiado. ¿No les parece mucho que la conducta de un taxi boy determine la llegada del fin? En definitiva, estamos cayendo en el error wojtiliano de colocar a la moral, y a un tema menor dentro de ella, como centro del problema. La cuestión es dogmática, no moral.

2. Reafirmo lo dispuesto por el concilio de Rohan: de moral matrimonial, que hablen y decidan los casados. Es sorprendente que los esposos dejen meter en sus camas a curas, y curitas, célibes que lo único que tienen son texto de manual. Con un par de principios es suficiente, y que las decisiones prudenciales corran por cuenta de los cónyuges.

3. He subido al Arcón algunos textos breves del P. Petit de Murat que me envió el Carlista, a quien le agradezco la gentileza.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Desde Ohio


Estimado Wanderer;
Me parece que hay un mal entendido, "lost in translation" Por motivos laborales estoy en Yankeelandia, y como es costumbre siempre que manejo escucho una Radio Catolica de Ohio. Aca tuvo muy alta repercusion el tema y estuvieron machacando todo el dia con el tema (lo digo enserio porque hoy maneje poco mas de 220 millas y estuve prendido a la radio todo el dia) y en tres ocasiones, tres comentaristas diferentes explicaron claramente de que se trataba el tema. Su Santidad dio un ejemplo de un prostituto es decir un homosexual, que si teniendo SIDA decide usar profilactico, es dentro de la inmoral de su accion, un paso mas hacia lo correcto (peor seria tener relaciones homosexuales con SIDA y sin profilactico, poniendo en riesgo la vida de su cliente). En este caso, el Papa no dice nada sobre metodo anticonceptivo, porque tal cual explico claramente el comentarista, la concepcion en una relacion homosexual es imposible. Finalmente el comentarista dio un parabola de lo que el Papa quiso decir y comparo la situacion del gay prostituto con SIDA que usa condon con la de un ladron que va a robar un banco con una pistola, pero que la lleva descargada. Ambas acciones son moralmente inaceptables, la sodomia y el robo, pero dentro de esa maldad se hace algo que la hace, no menos mala sino que evita que sea peor, en un caso evita o pretende evitar el contagio, y en el otro, no pone balas y por ende se reduce el riesgo de que alguien salga herido. La radio esta muy buena y se llama sacred heart.
Benigno

Preservando a Ratzinger


La apertura del Papa hacia el mundo contemporáneo, abandonando sus posturas tradicionales, ha sido muy bien recibida. Casi son estas mismas las palabras del Secretario General de la ONU. Frente a esto, me quedan pocas opciones: o critico al Papa o trato de entender lo que realmente dijo. Me parece que esta última debe ser la primera opción y, de acuerdo a los resultados, pensaremos en la otra.
Un comentarista anónimo dejó un extenso comentario que hago mío. Explica, con los pocos elementos que aún tenemos, lo que quiso decir el Papa. Incluyo aquí parte del comentario.
De cualquier modo, vendría bien que en el Palacio Apostólico se releyeran las sabias disposiciones del II Concilio de Rohan que nos recuerda Ludovicus: "Anatematizamos y apartamos de la comunión al clérigo, sea simple presbítero, obispo, Patriarca o Pontífice Máximo, que otorgue entrevistas. Conducta tal, de loca temeridad y peligro, ha de ser desterrada de la santa Iglesia romana".

Tratemos de ver estas declaraciones de Benedicto XVI desde el mismo Corazón sufriente de Cristo: Lo que el Papa dice, no es que esté justificado el preservativo a aquel que frecuenta carnalmente a una prostituta, sino que la prostituta, cuyo oficio es indigno y comete pecado junto con su cliente en el comercio sexual contra el sexto y el noveno mandamiento, no añada otro pecado, vg. Contra el quinto, si conoce que tiene una enfermedad de transmisión sexual, cuyo virus trasmitirá con seguridad cierta.

No dice el Papa que en este caso tal uso del profiláctico por parte de la ramera sea moral, porque no puede haber un acto meritorio sin tener la gracia santificante y parece obvio, sin particularizar, que quien vende su cuerpo, templo del Espíritu Santo, y quien lo compra, cometen pecado mortal. Pecado al que se añade la realización de acto reservado al matrimonio y siempre abierto a la vida. Por eso dice Benedicto XVI que puede ser un primer paso hacia una moralización, como un primer escalón que le puede llevar a la toma de conciencia de que no todo está permitido; es decir, en algún caso concreto, visto a luz de la doctrina sobre la gracia y el pecado, puede suponer una débil esperanza de una futura toma de conciencia sobre la sacralidad de la sexualidad. No dice que lo sea, ni que necesariamente ese primer escalón le lleve a los sucesivos ascendiendo sin pausa por la escalera de la virtud. Simplemente afirma que dado ese supuesto, puede ocurrir que por la gracia, no habitual pues carece de ella, sino actual, una prostituta decida colaborar con la moción del Espíritu Santo, al menos para no bajar de ese primer escalón y hundirse totalmente en el fango, donde todo vale, no sólo la fornicación y el comercio de los cuerpos, sino también poner en riesgo la salud y la vida de sus “clientes”, que también están en pecado mortal y que si murieran sin arrepentirse irían directamente al infierno (Es dogma de fe que quien muere sin la gracia santificante va directamente al fuego eterno, pues todos los méritos de su vida los pierde cuando comete pecado mortal y en el momento de la muerte uno mismo fija su destino eterno, según la gracia que posea).

Mal hacen algunos ejerciendo la “papolatría” o la “ratzingerlatría” a toda costa, porque esa actitud no es católica y veo bastantes comentarios que caen esa actitud, que más que ayudar al Papa, cosa que sin duda pretenden de buena fe, obstaculizan a la Iglesia, sin reflexionar sobre el auténtico sentido de las declaraciones, y sobre todo ahogando toda voz que en aquello que es oponible disienta y mal interpretando el dogma de la infalibilidad papal; es decir, la de todos aquellos que no saben distinguir entre Ratzinger y Bendicto XVI. Pero tampoco lo es la posición de los que sin más se lanzan contra la persona de Ratzinger, sin meditar a luz del Corazón de Cristo lo que dice. Creo que tanto Ratzinger como teólogo o como Papa ha dejado clara suposición contra el preservativo.No cabe ninguna duda sobre su ortodoxa posición. Aunque se le puede puede pedir mucha más sagacidad cuando está frente a un periodista, porque ayudado éste por el propio observatore Romano, periódico que cada día que pasa más pierde los papeles, contribuye a la confusión.

Creo sinceramente que las citas objeto de esta discusión sobre el tema de los preservativos, deberían haber sido más explicadas por el Papa, o no haber hablado de ello en un libro entrevista, salvo para decir el dogma puro y duro. Por lo tanto, Ratzinger ha sido algo imprudente o se la han colado (No debemos olvidar nunca las palabras de Pablo VI: “El humo de Satanás ha entrado en la Iglesia), cosa que no nos ha de extrañar. Pero no habiendo heterodoxia en lo que dice, sino que la cita es demasiado parca para su plena comprensión , según he explicado, al menos hay una desafortunada forma de decir que puede confundir a los sencillos. Ojalá seamos más prudentes todos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Atención y silencio


En abril de 1942, Simone Weil le escribe al P. Perrin, O.P, que había sido nombrado capellán de un colegio de Montpellier, una interesante carta acerca de la atención. En sustancia, Weil afirma que los ejercicios escolares sirven, fundamentalmente, para acrecentar la atención de los estudiantes a fin de que puedan rezar mejor, toda vez que la oración está hecha de atención. Para consuelo de muchos, admite que, si un alumno pasa dos horas tratando de resolver un ejercicio de matemática, no es relevante que lo logre o no, sino que lo importante es el ejercicio de atención que ha realizado puesto que le será muy útil cuando quiera rezar, más allá, claro, que el tipo de atención que requieren estas prácticas escolares es menor que el exigido por la oración.

La oración “es la orientación hacia Dios de toda la atención de la que el alma es capaz”. Y por eso, “la calidad de la atención tiene mucho que ver con la calidad de la oración”. Todo esto aparece en Attente de Dieu.

Lo que yo me pregunto es cómo hacer para mantener la atención en la oración en estos tiempos de distracciones. O, dicho de otra manera, cómo lograr el silencio necesario para rezar.

Si miramos para atrás, nos damos cuenta que vivimos en la civilización del ruido. Habitar en las ciudades es habitar en medio del continuo ruido, aunque no seamos conscientes de él. ¿Cómo habrá sido vivir en las ciudades medievales, sin automóviles, bocinas, frenadas, música, etc.? Los ruidos sería solamente los “naturales”: voces, gritos, trote de caballos, ladridos… Las noches del Buenos Aires colonial solamente sería rasgada por “Las tres han dado, y sereno”, como nos enseñaban en el colegio. No sé si en esos tiempos sería más fácil rezar, pero ciertamente sería más fácil conseguir el silencio exterior, que es fundamental para la oración. Por algo los monjes huyen al despoblado para llevar su vida de plegaria y en algo se les facilitará a ellos el rezar, aunque dicen que los demonios del desierto son más bravos que los demonios de la ciudades.

Lo que a mí más preocupa en la distracción creciente -o la atención decreciente-, que provoca Internet. Quienes por un motivo u otro pasamos gran parte del día frente a la pantalla, estamos recibiendo durante todo ese tiempo un bombardeo continuo de información que, si uno la ha seleccionado bien, es positiva y beneficiosa, pero es un bombardeo al fin que, a la larga, interfiere con el o los momentos diarios que cada uno de nosotros dedica a la oración. Cuesta mucho mantenerse antento – y mucho más con la atención exquisita de la que nos habla Simone Weil- durante el rosario, el breviario, la lectio o el tipo de oración que se haga.

Hace algunas semanas tuve oportunidad de hablar con un monje de una importante abadía argentina y saqué este tema. El OSB veía también a Internet como un peligro en ese sentido. Si bien era él quien, en su abadía, se encargaba de la recepción y envío de correo electrónico y otros menesteres informáticos, me comentó que lo trataba con mucho cuidado y, más bien, con distancia (lo cual me consta, porque hace más de veinte días que le escribí un mail y aún no recibo respuesta). Yo le objeté que Internet puede ser una interesante herramienta de evangelización. Conozco a muchos religiosos que la utilizan en ese sentido, y estoy convencido de que hacen mucho bien a las almas. El monje me respondió que, efectivamente, así era, pero que ese no era su oficio monástico. “¿O Ud. se imagina a un cartujo conectado desde su ermita a Internet intercambiando continuamente mensajes apostólicos?”. Y, la verdad es que no me lo imagino, ¿cómo haría el pobre monje para rezar? Y si su función fuera el apostolado, no sería cartujo, ni monje siquiera.

Pero dejamos a los monjes en sus celdas y pensemos en nosotros. Creo que Internet, y en mi caso particular, los blog, sirven para “crear lazos”, para aprivoiser, como le dijo el zorro al Principito, y sostenernos por necesidad mutua, en este camino difícil hacia la Patria definitiva. Pero los blog, y todo Internet con ellos, tienen la desventajas de robarnos la atención que debe estar dirigida, toda ella, a la oración. Una de cal y una de arena; la cosa es formar con ellas la argamasa. No sé cómo resolverlo. Habrá que recurrir a los maestros, pero me temo que éstos no usan Internet.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Monjas de exportación


Después de leer el último post de La Espada de Doble Filo, me surgen algunas breves reflexiones:
1. España está peor que nosotros. Ya lo sé: mal de mucho, consuelo de tontos. No es que me consuele, pero es una realidad para constatar.
2. Una vez más: el periodismo es enemigo siempre. Un sacerdote o religioso no debería prestarse a sus manipulaciones, porque siempre saldrá mal parado.
3. Es tanta la basura infiltrada de nuestros cuadros de consagrados, que ya estamos exportando monjas. ¿Será una de las ventajas de tener un dolar alto?
4. Propongo que algún especialista nos consiga mercado para exportar obispos argentinos.
Pero, sobre todo, PERDÓN, amigos españoles, por haberles mandado a Sor Lucía. No obstante, es justo recordar que también hemos exportado en los últimos años algunas carmelitas y curas muy buenos. Creo que compensan.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La Iglesia se hizo muy grande


De la entrevista que publicó el diario La Vanguardia a Peter Seewald —autor del libro-entrevista con Benedicto XVI, próximo a publicarse— bajo el título “Con Ratzinger puedes reírte a conciencia, tiene mucho sentido del humor”:


Su principal compromiso es con la renovación de la Iglesia. “La Iglesia y sus miembros necesitan una constante limpieza”, escribe en su libro sobre Jesús. “Lo que se ha hecho muy grande debe regresar a la sencillez y pobreza del Señor”. Quiere que, tras los terribles abusos y aberraciones, su Iglesia se someta a una especie de limpieza profunda. Tras tantos debates estériles y después de tanto ocuparse de uno mismo, sería esencial regresar al misterio del Evangelio, conocer a Jesucristo en su completa y cósmicagrandeza. Es un proceso pesado que tiene enemigos tanto fuera como dentro de la Iglesia.


Casi lo que decía Newman: “Pareciera que a medida que el cristianismo se expande, produce menos frutos, y que, cuanto más se extiende, más se empobrece”.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Face to face


Nuestros amados pastores se verán la cara en los próximos días. Será la ocasión para que dialoguen en paz acerca del bien espiritual de sus ovejas, se expresen su mutua caridad y logren convencer a los más santos de entre ellos que acepten las sedes episcopales más sobresalientes del país, encargo del que siempre huyen despavoridos, como los grandes santos de la historia de la Iglesia.
El Tribuno nos ilustra acerca de esta reunión. Pueden leer su nota aquí.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Día del Respeto por la Diversidad Cultural


Una primera medida de la Kristina independiente: Se acabó el Día de la Raza. Ahora se llama Día del Respeto por la Diversidad Cultural.
Además, lunes de carnaval y Mardi gras feriados. Tendremos carnaval continuado, a puro torso y pechos descubiertos. ¿Se vendrá la moda de New Orleans y los premios de collares de cuenta a quien más muestre?

martes, 2 de noviembre de 2010

Intelligentzia Argentina II


Lupus, para aumentar nuestro pavor y, también, nuestra desolación, nos envía su segundo collage en el que podemos seguir confrontando de un modo gráfico la irrefutable realidad argentina.
Esta vez, viene con clave de lectura:


De arriba a abajo y de izquierda a derecha:

Aguinis - Calamaro - Casella - Castells - Conti

Coppola - Di Natale - Esteche - Farinello - Fernández

Flor de la V - Fort - Gasalla - Giordano - González Oro

Heredia - Kusnetzoff - Larrañaga - Legrand - Lobato

Lubertino - Macri - Marcó - Messi - Morales

Pérsico - Pichetto - Rossi - Rozín - Shocklender

Sebreli - Tenembaun/Zlotogwiazda - Tognetti - Los Otros

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Resistiríamos?

Tres sacerdotes y casi cincuenta fieles fueron asesinados (martirizados) ayer en una iglesia católica en Bagadad.
Los fieles católicos caldeos ya no pueden seguir viviendo en Iraq, y deben emigrar.
Después de ver el video, me da para pensar que nos vendría bien una persecución también a nosotros, empezando por los obispos, a fin de purificar el ambiente.
¿Resistiríamos? Quizás resultara cierto lo que a veces han dicho algunos comentaristas: no somos más que cómodos católicos de escritorio que se pasan el día sentados, frente a una pantalla, tomando el té y especulando sobre la fe.